
En la noche
deambulaba, solo viendo mis pasos, sin distinguir el destino, solo guiado por
la intriga y la curiosidad de saber
hasta donde llegaría. Fue en la noche más
oscura cuando mis pasos vacilaban en detenerse o seguir sin rumbo, cuando
levante la vista, antes fija en el piso, y distinguí una silueta que
obstruía mi camino, con indiferencia y apatía
trate de rodear aquella figura extraña. Una mano sujetó mi cara y me
detuvo, era fría y sin embargo una corriente cálida me recorrió por dentro,
entonces levante de nuevo la mirada y observe con calma esa figura.
Una sonrisa adornaba su presencia, era segura y firme y unos labios hermosos la enmarcaban, rojos como la sangre (que una vez corrió caliente por mis venas), pequeños y delgados pero que no emitían sonido alguno.
Su piel era muy blanca, tanto que evocaba frías tierras lejanas cubiertas de nieve; sus ojos eran divinos, y me cubrieron con una ternura jamas vivida, no pude esquivarlos, y fue como ver al sol, me cegaron y no pude ver nada mas que no fueran ellos.
Entonces una voz surgió de ella, sus labios no se movieron, pero dijo mi nombre, y yo, como el marino sentenciado por la sirena, me deje llevar... su brazo se movió y extendiéndose me señalo el camino que nunca había visto, ya no era una senda sino una encrucijada, ya no era oscura, ya no era confusa.
Con mis ojos aun deslumbrados, trate de distinguir la encrucijada, sabia que tenia que avanzar, solo me faltaba dar un paso, y busque de nuevo esa mirada, pero ya no estaba ahí. La hermosa presencia había desaparecido; el temor me invadió, y una angustia se hizo dolor, y ese dolor se convirtió en una extraña energía que me ordeno correr intuyendo la dirección.
Con una
mirada en alto, unos pasos firmes, seguros y embozando una sonrisa continué mi andar,
cerré los ojos esperando que al abrirlos
una tierna mirada me cegara nuevamente, mas lo único que fui distinguiendo fueron
cuatro paredes que se cubrían poco a poco con el alba, la luz se filtraba por
la ventana y una sonrisa me brotó confirmando que todo había sido un sueño.
Por: Vino tinto | 26-06-2009 13:42:16