
Ahora que voy saliendo del bache emocional en el que me encontraba, ahora estoy por viajar a León para ver como sigue "El Santo", mi gran amigo. Tal parece que fue una casualidad del destino la forma como nos fuimos a conocer, un amigo mutuo nos presentó. Mi amigo Pepechuy a quien conozco desde la época de Mazinger Zeta, y a quien todavía encuentro de vez en diario en el gimnasio me dijo que tenía un amigo muy especial que quizá me podría dar ayuda en estas épocas en que he intentado levantar el ala.
Llámenlo magia o encanto, el momento fue espléndido, lo pasamos de maravilla conversando en compañía de "El Santo" mientras decidiamos a donde lo llevariamos a cenar, a mi casa finalmente aprovechando la oportunidad para presentarlo con toda mi familia. Pasamos horas gratas en su compañía y al final, decidimos que sería como un miembro más de nuestra familia.
Le mostramos la casa y quedó maravillado, sus ojos casi se salía de las órbitas y no dejaba de mostrarse inquieto por conocer todos los rincones de la casa, hasta que llegó al jardin de mi madre, ese fue el lugar donde empezó todo. De pronto, cual gigantes verdes amenazando con devorar al de la pluma y a mi familia, se irguieron las nochebuenas y las yerbabuenas, quienes con malévolos planes acechantes se aproximaron sin declarar sus sanas intenciones.
El nuevo miembro honorario de la familia, se abalanzó sin pensarlo dos veces a la lucha cuerpo a planta en contra de esos titanes de celulosa. La batalla feroz duró al menos 10 minutos, solo se escuchaban los gritos de mi madre desesperada y "El Santo" no cesaba de forcejear y aplicar uñas y dientes al enemigo, con tal de protegernos. Nosotros gritabamos "Santo"!!, "Santo"!!, no!!, "Santo"!!! Ouch!! Wam!! Cuas!! No!!!
El saldo de la lucha fue de casi 20 monstruosas plantas destruidas hasta la raíz y "El Santo" quien milagrosamente sobrevivió sin un solo rasguño a la feroz contienda. Mi familia no tenía palabras. Un silencio reinaba mientras veíamos la cara de estupefacción de mi madre mientras esbozaba una sonrisa, entre las lágrimas de incomprensión tras descubrir la traición e intriga de las gigantes nochebuenas, yerbabuenas, magnolias, rosales y geranios asesinos. Nosotros abrazamos a mi madre para confortarla.
El premio para El Santo no se hizo esperar, la cena fue abundante, aunque mi madre no sabía cómo expresarme su cara de sorpresa por la veloz reacción y batalla librada por mi nuevo amigo.
No sé si las plantas asesinas volverán a atacar alguna vez, dado que quedaron destruidas y maltrechas. Lo único seguro, es que desde ese día "El Santo" llegó a la familia para quedarse. Este blanco y hermoso gran danés, es un cachorrito de apenas 2 meses y 15 kilos, y es el orgulloso sucesor de el "Rocco". Espero poderlo presentar a los blogeros y amigos antes de que alcance su metro y medio de estatura dentro de 8 meses, mientras tanto, veré que puedo hacer para resarcirle a mi madre los daños ocasionados a su ex hermoso jardin....
Orale, que padre tener un gran danés. Yo tengo un bagle en la casa, como es de raza inglesa, pues es todo un lord, un caballero. No es un perro cualquiera, suelta más pelo que ningún otro y la imagen de la tranquilidad. Es como un señor de 60 años que ha vivido en completa rectitud. Se llama Seth, aunque Diego le dice Sethcilio.
Haaaay amigo... el Rocco.. no lo conocí pero sé cuanto lo amaste.. y ya quiero ver al santo pa ver que tal se porta... weno pus nimodo con el jardín de tu mami, (un saludo pa ella eda?) que mejor que su propio hijo lo repare... (claro con un traje tipo astronauta, digo por aquello de tu alergia eda?) Bexos.
Por: Veronique | 24-01-2008 11:40:39