
Uno, en su rol de hijo siempre siempre hace batallar a sus papás. En mi caso muy particular, a la persona que para mí, siempre fue bien padre, mi madre, fue a quién me tocó sacarle una que otra cana verde. Y es que nunca tuve oportunidad de hacerlo con mi padre, ya que el tuvo que irse cuando yo apenas tenía 3 añitos de edad. Sé que desde entonces me cuida desde donde quiera que se encuentre, y se ha alegrado por cada cosa que me ha alegrado a mí.
Sé que ahorita estaría orgulloso de mí, y que aunque no haya sido el hijo ejemplar, siempre me vería a los ojos y me diría: te amo Dany, eres el mejor de los hijos. Aunque lo mismo le dijera a sus otros 6 hijos, aún así, siempre lo he visto en mi mente diciendomelo una y otra vez. Es una de las cosas que siempre me dió ánimo. Que siempre me hizo ver e ir hacia adelante. Que siempre hizo que no me rindiera. Que siempre hizo que me levantara cuando me caía. Que siempre hizo que lo intentara de nuevo cuando no me salía. Que siempre me hizo ponerme otra meta justo cuando cumplí la anterior. Que siempre me hizo que no quitara el dedo del renglón.
Podría decir que él no me hizo falta, porque mi mamá supo hacer muy bien el doble rol. Pero he de confesar que me hubiera encantado sentir sus manos empujandome en el triciclo aquél que me costaba tanto manejar y que un día al fin lo conseguí, y al hacerlo, voltear y ver su sonrisa de orgullo al ver lo bueno que era su hijo maneobrando el triciclo.
Me hubiera encantado sentir su
mejilla junto a la mía cada noche, escuchando sus labios diciendo: buenas noches
Dany.
Me hubiera encantado encantado verlo sentado en las sillas que estaban
justo frente al escenario donde yo trataba de bailar disfrazado de caballito,
obligado por las maestras del kinder, sí, el festival aquél, justo un día muy
parecido al que es hoy, pero cuando yo no era tan alto, más bien diría que muy
pequeño, y sobre todo cada vez que veía al gigante ese al que tanto admiraba. Me
hubiera encantado verlo levantarse y aplaudirme, con una sonrisa en su rostro de
tan mal que lo hacía, pero percibiendo lo bien que lo trataba de hacer.
Me hubiera encantado oirlo decir: - Hijo, no llores, sólo es agua, no tengas
miedo, yo estoy AQUÍ. - Cuando sostenía mi diminuto cuerpo con sus grandes
grandes manos para no hundirme y ahogarme en esa alberca tan grande cual un
oceano, en la que aprendí a nadar.
Me hubiera gustado recibir una buena
reprenda, un manotazo, o algo por decir esa mala palabra que aprendí de otro
niño en la escuela, y en el momento que la dije en casa me escuchó.
Me
hubiera encantado ver lo realizado que se sentía cuando iba a esos concursos de
aprovechamiento en la primaria, a los que tanto me gustaba ir porque nos
regalaban un sandwich y un frutsi.
Me hubiera encantado llegar un buen día y
decir: - Papá, me gusta una niña de la escuela, cómo le digo que me quiero casar
con ella? - y ver la expresión que provoco dicha frase, sentarme en sus piernas
y oirlo decir que es normal que me gusten las niñas, pero que ya llegaría el día
que me toqué casarme con una....
Me hubiera encantado tener a mi papá parado
tras de mí, viendo todos esos códigos raros y cosas extrañas que hacía en la
cosa esa que yo le llamaba computadora.
Me hubiera encantado llegar gritando
y saltando de felicidad porque saqué un 10 en la escuela, o que me regañara por
aquél otro día que reprobé el examen.
Me hubiera encantado recibir una tunda
el día que me cachó que no estaba en la escuela donde me dejó aquella mañana en
la que le costó tanto levantarse por lo tarde que llegó de trabajar la noche
anterior y lo cansado que se sentía, y que sin embargo, cada mañana sin
excepción se levantaba y me llevaba.
Me hubiera encantado ver lo feliz que se
sentía cuando me gradué de técnico en computación. O cuando recibí mi título de
preparatoria. O cuando no pude evitar que lágrimas y lágrimas salieran de mis
ojos rodando por mis mejillas y cayendo al suelo por ver a papá sentirse el
hombre más feliz y orgulloso del planeta el día que dije: -Sí, protesto - , y
que me dieron mi título que decía que era ingeniero. Sentir ese abrazo. Escuchar
ese: -Felicidades hijo, lo lograste-.
Me hubiera encantado ver y sentir cómo no sabía cómo brincar, cómo gritar,
cómo expresar lo maravilloso, increíble, mágico e indescriptible sentimiento que
le provocó en todo su ser cuando me acompañaba en la clínica aquella, justo
después de decirle: papá, saluda a tu nueva nieta, saluda a dani. Y ver esas
lágrimas de emoción, justo como las que derramé ese día. Justo como las que en
este momento mismo en que estoy escribiendo no paran de salir.
Me hubiera
encantado ver que Dani apenas podía hablar, y escucharla decir: abueito, te
quello uchísimo!!!!!
Me hubiera encantado que mi papá estuviera aquí.
Es por eso, que sé, sin lugar a DUDAS, y pase lo que pase, que el papá de mi hija SIEMPRE estará ahí. Estoy seguro de ello.
A mi hija le encantará sentir las manos de su papá empujandola en el triciclo
en que le costará tanto aprender a manejar.
Le encantará sentir su mejilla
contra la suya, y sus labios diciendo: - Buenas noches Dani, te amo.
Le
encantará sentir la emoción tan grande que su papá sentirá al escuchar por
primera vez: - paaaa..pá.
Le encantará sentirse más segura con su disfraz de
florecita en el festival ese, en el que su papá se siente tan contento por tener
como hija a un ser tan maravilloso como ella.
Le encantará estar dentro de
esa inmensa alberca escuchandole decir a su papá: Hija, no tengas miedo, AQUI
estoy, y aquí estaré siempre, siempre.
Le encantará lo mucho que su papá la
apoya en la escuela, y la alegría inmensa que le contagia por las ganas que le
pone a todo lo que hace.
Le encantará cuando le explique que no es lo más
conveniente eso, cuando venga a casa después de salir de la escuela, en tercero
de primaria, y que le diga: papá ya tengo novio, y ver a su papá anonadado
buscando las palabras adecuadas para hacerle saber, que ya llegará el momento
adecuado para eso.
Le encantará ver a su papá feliz al llegar saltando de
alegría por las buenas calificaciones que obtuvo, o con la cabeza caída sin
atreverse verlo directo a los ojos porque reprobó el examen ese que presentará.
Y le encantará aún más escuchar a su papá diciendo: - hija, yo sé que le echaste
muchas ganas. No te preocupes. No pasa nada. Yo te voy a ayudar a estudiar y
pasarás tu examen sin problemas.
Le encantará verlo algo borroso por las lágrimas en sus ojos, que también en
los suyos salen lágrimas y lágrimas rodando por sus mejillas y cayendo al suelo,
de la felicidad y el orgullo de presenciar el momento mismo en que reciba el
documento que dice que es licenciada, o ingeniero, como su papá. Y nuevamente
ver esas lágrimas y lágrimas en un evento similiar, pero donde el documento dice
maestría. Y nuevamente lágrimas y lágrimas cuando el documento diga
doctorado.
Le encantará verlo ese día tan especial, donde se celebra el gran
acontecimiento. Y aún más le encantará escucharlo decir: hija, sé que escogiste
un buen hombre, y sé que serás muy feliz a su lado.
Le encantará ver y sentir
como su papá no sabrá cómo brincar, cómo gritar, cómo expresar lo maravilloso,
increíble, mágico e indescriptible sentimiento que le provocará en todo su ser
cuando la acompañe en la clínica aquella, justo después de decirle: papá, saluda
a tu nieta, se llama Daniela.
Le encantará ver a su hija Daniela apenas
pudiendo hablar y diendo cada vez que viera a su papá: - Abueito, te quero
taaantoo!!!!
A mi hija le encantará que su papá esté ahí. Siempre. Saber, escuchar, sentír, que su papá la ama con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente, con toda su fuerza.
TE AMO DANI.........
Por: el sego | 16-06-2008 20:52:32