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dom13jul08

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Categoría: Crónicas del Averno

La noche avanzaba y el tiempo corría lento pero inexorablemente hacia la medianoche. Mi palabra estaba empeñada, mi honor en juego para cumplir la cita con los piorguadalupanos en la acampada de verano con sede en la Presa de Peralillo, sin embargo, no tenía ni idea de lo que estaba por pasar...


 

        Ellos habían salido desde la 1 pm y seguramente habrían llegado al lugar a la hora de la comida. Yo recién llegaba de una fiesta familiar y sin mucho ánimo enfilé por la carretera Gto-Dolores Hidalgo, y, justo cuando iba a la altura de Calvillo me acordé que la entrada a la presa estaba 20 kilómetros atrás. Regresé y tomé el camino correcto. Al abordar el sendero lodoso y lleno de piedras me preguntaba si valdría tanto la pena como para arriesgar la integridad de mi carrito, en fin, la palabra vale.

    Los aires fríos, las nubes pesadas y moradas que oscurecían el cielo y el aire cargado de humedad presagiaban la lluvia. La noche caía y llegué hasta la entrada del camino a la presa. Cerrado con cadenas. Sin paso a vehículos. Ahí estaba yo, varado a la entrada del camino y sin nadie a la vista para quitar el candado. Aparqué y pensé cuál sería la mejor excusa que podría darle a mi jefe del blog, Mario B. "Vine, estaba cerrado y me jui", "Uyy, ya estaba por salir pero me agarró un chorro que pa que te cuento", "Pues ya iba, pero sentí un sueño pesado y no me quise arriesgar en la carretera"..........y así como otros 20 pretextos de naturaleza banalmente análoga. Creo que nada puede subsanar el hecho de que yo hubiese prometido acudir a la cita. Carajo, esto va a estar muy pero muy difícil.

    Abandoné la seguridad y comodidad del coche, armado con un litro de leche y 6 panes de azúcar. La dosis básica del superviviente. Por lo menos si no los encontraba, tendría lo suficiente para no desfallecer y tener energías para volver, al mismo tiempo, el bote de la leche sirve como recipiente para el agua de lluvia, la bolsa del pan como impermeable provisional, y los panes ante el acoso de los lobos, borrachos o vagabundos rufianes podría servirles de canapé para distraerlos para una huída con estilo.

   Sin linterna, casa de campaña, sleeping o cualquier otro aditamento de apoyo me lancé a la aventura. Siete kilómetros a pie, de noche, a oscuras, con el cielo a punto de estallar en lluvia, el barro húmedo y el aire frío. Mi corazón empezó a latir con fuerza no bien hube perdido de vista mi coche y quedé a merced de la naturaleza. Los sentidos se aguzaron y en mi pensamiento solo estaba la imagen de mis amig@s que estarían figurandose porqué razón no había llegado aún al convivio.

   Mientras avanzaba por el camino lodoso esquivando los charcos para no mojar mis pies con el agua helada de la sierra, pronto fui presa de las dudas: ¿Y si lo habían cancelado de última hora por el mal clima? ¿Y si se fueron a acampar a otro lugar? ¿Y si cuando llegue no los encuentro? ¿Y si me pierdo en la sierra y jamás los encuentro? ¿Y si me quiebro un tobillo o me caigo a un hoyo disfrazado por la oscuridad? Esas y otras dudas me hacian presa, mientras algo parecido al miedo recorría el sudor de mi frente que se secaba rápidamente por el viento helado.

     Apenas había avanzado unas decenas de metros cuando mis ojos se acostumbraron a la luz tenue de la luna que se filtraba a través de los pesados nubarrones, mi confianza aumentó y a los veinte minutos, aferrado a mi litro de leche, 3 conchas, 1 polvorón y 2 bizcochos lo había decidido: No importaba lluvia, trueno, lodo o río que cruzar, tenía que llegar y encontrar a mis amigos, o morir en el intento, nada me haría volver.

      A los dos kilómetros y medio de camino escuché un ruido sordo de un motor forzado con el clutch a punto de fallar. Seguí caminando hasta que un haz de luz cruzó la oscuridad y en tramos se veía y en tramos no hasta que coincidimos. La camioneta venía veloz sin considerar los baches, el lodo o las piedras. Hice la parada, dos paisanos sin rasurar con aliento alcóholico me preguntaron a dónde iba: “A la presa de peralillo, busco a unas amigos y amigos”. Respondieron: “Nosotros vamos a la entrada a buscar a un amigo que está por llegar, si no lo vemos regresaremos por ti”. Partieron. Sentí un poco de desconsuelo y abandono al estar nuevamente solo ante la imponencia de la madre naturaleza, a oscuras. Seguí mi camino sin pensar en la camioneta.

      Al paso de unos 10 minutos la camioneta regresaba. Con mucha amabilidad me subieron y pasaron por el camino sinuoso. En unos minutos estábamos a la orilla de la Presa de Peralillo, se veían fogatas dispersas a lo largo de la cuenca. Les hice la parada, les comenté que si no habían visto a chicas y chicos departiendo desde el mediodía, la respuesta fue: “no, por ahí vimos unos chavos que traían un chevy y una camioneta”, y por allá al fondo de la presa estamos nosotros y más al fondo otro grupo de personas, pero a ciencia cierta no sabríamos quienes son, aunque francamente nos tiene muy desconcertados que traigas ese litro de leche y tu bolsa de pan, jajajajaja (sorna), se ve que eres gente muy sana…”, en fin dije, aquí me bajo. Descendí del vehículo y traté de buscar la forma de cruzar la presa sin caer en sus aguas heladas para ir a verificar los campamentos.

      El lodo se hacía más espeso en los alrededores de la presa. Los campistas se sorprendían al verme aparecer en la oscuridad sin anunciarme con linterna alguna. Casi a punto de ser víctima de un acto de “legítima defensa”, o mejor dicho, balaceado por andar llegando de sorpresa a los campamentos y ser confundido con un vagabundo malhechor, sin embargo, mis ojitos de gatito de Shrek me salvaron de ser fusilado. Uno a uno abordé las fogatas alrededor de la presa sintiendo mi corazón vacilar al sentir que quizá mi búsqueda sería infructuosa.

     Avancé hacia el fondo de la presa. Al bordear por el sendero vi la camioneta que antes me hubiese auxiliado, y a unos pasos varios hombres de ruda apariencia, reunidos bebiendo cerveza cual vikingo-aztekas y soltando alegres carcajadas. Puro machín.

     Al pasar saludé a lo lejos intentando evitar cualquier confrontación, sin embargo, se acercaron a mí con cordialidad y preguntaron por el resultado de mi búsqueda, me ofrecieron una cheve y un asiento. Yo cansado de andar les conté de mi triste historia: “Vengo de lejanas tierras buscando a mi patrón Don Mario B., a mi capataz Don Niquelote, a mi amiga Isela, a un señor que ni conozco que le dicen el Kawamo……….”, y en eso estaba cuando se escucha una voz ronca a mis espaldas que dice: “No sabíamos si era cierta esa leyenda urbana de un personaje que armado con un litro de leche y una bolsa de pan dulce estaba cruzando la sierra a oscuras buscando a sus amigos, pero ahora sabemos que se trata del Abogadiablo!”, jajaja, sonaron las carcajadas, las caras de los amigos brillaron y de pronto sin saberlo, ahí estaba rodeado de todos los cuates peorblogueros y guadalupanos que se carcajeaban de verme con mi litro de leche cual buen niño explorador.

     Se podía leer el rostro conmovido de mi amigo Mario B, al saber que había corrido un gran peligro por cumplir mi palabra. El calor del fuego nos unió, la cheve nos confortó y los chistes hicieron la velada amena, hasta que la llovizna nos convenció de refugiarnos a descansar a las tiendas de campaña.

     Mi amigo Mario sacrificó una de sus bolsas de dormir y así, aún con temor de ser vomitados otra vez por el Niquelote como la vez pasada, nos armamos de valor y encontramos el abrazo de Morfeo.

     Que grata velada compartiendo la noche con mis héroes anónimos de las letras, que día a día me hacen partícipe de su cotidianeidad. Por fin pude conocer y estrechar la mano de mis anónimos amigos: Kezero, Pikon, Marchelo, Pher y Kawamo, que gran sorpresa!!, creo que para ellos también lo fue, esperaban que el Abogado del Diablo fuera un don licenciado cincuentón, jajaja, equivocación.

      La ironía más grande fue que ellos mismos me levantaron del camino como a un desconocido, y jamás nos dimos cuenta ni uno ni otros de nuestras identidades. Ese es el nivel de confidencialidad del Blog, ultra secreto, mejor que un secreto de la CIA.

      Partí por la mañana, con el camino lleno de bruma cual si estuviese caminando por las nubes, recordando los buenos momentos con mis nuevos amigos y pensando para mis adentros como diría el buen Plácido Domingo: “Amigos para siempre”…

 

 



Autor: Abogado del diablo | Comentarios (11)

11 COMENTARIOS

jajajaajajajajjajajjajajaj, olvidaste mencionar que me obsequiaste una concha blanca, y que no te salpique con la camioneta, que si le servia el clutch, solo que la llevabamos en el 4 x 4, gracias por amenizar con tus acordes en la guitarra con todas las cuerdas y afinada, estuvo chidooo. saludos.

Por: p!kóN | 13-07-2008 17:30:08
EN REALIDAD, LA CONCHA ERA DE CHOCOLATE Y TERMINÉ COMIÉNDOMELA YO. GRACIAS POR ASISTIR, AMIGO, SABÃA QUE NO PODÃAS FALLARME.... UN ABRAZO...

Por: Mario B. | 13-07-2008 22:44:06
ASI ES, MI ESTIMADISISMO ABODIABLO FUE GRATO TENERLO ENTRE NOSOSTROS Y QUE SE DISIPARA LA INCOGNITA DE NUESTRAS REALES IDENTIDADES.

Por: kwamo | 14-07-2008 10:45:31
no tengo el gusto de conocerte, pero leo todo lo que escribes porque me gusta tu sentido del humor y tu forma de expresarte, me haces reir y espero tus crónicas con impaciencia

Por: la doc vero | 14-07-2008 10:56:38
fue un placer conocerlo en persona, pero la anecdota de como llego no tiene igual.. por cierto yo alcance a desayunarme una concha asada al dia siguiente. lastima ke ya no me pude despedir como se debe.

Por: kezero autista | 14-07-2008 12:06:53
este abogado si es del diablo, aparecio en penumbras de la nada, y asi sin mas ni mas desapareció en la neblina, esas son cosas del demonio, las apariciones, algo traia la leche q cargaba.

Por: p!kóN | 14-07-2008 13:12:05
oo no tengo el gusto aún de conocerlos..vaya anécdota!!! q vivencia.!!!
cuando me toque conocerlos propurare q sea en plene centro y luz del dia, por aquello de que ahor ame pierda yo. jejeje

me hizo reir mucho tu relato...
ahora yo llevo el pan y alguien q se encargue del chocolatito!!!


Por: Dey | 14-07-2008 16:08:12
jajajaaaaa.. se escucha mejor de viva voz¡¡¡¡ jajajaa ;)

Por: B e t a 4 2 6 | 14-07-2008 17:04:00
que chido yo tenia muchas ganas de ir y concerlosa todos tambien que bueno que se reuniieron un saludo y que bueno que sabes cumplir abogado saludos

Por: el sego | 14-07-2008 20:31:42
que chido yo tenia muchas ganas de ir y concerlosa todos tambien que bueno que se reuniieron un saludo y que bueno que sabes cumplir abogado saludos

Por: el sego | 14-07-2008 20:31:42
Mil gracias por su hospitalidad y que bueno que después de tantas cheves no hubieran desairado los panes. Es hora de reinventar la frase y ahora será: "su lechita, su pan y a dormirs.."

Por: Abogado del Diablo | 15-07-2008 09:08:38
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