
Un 15 de Diciembre como hoy me encontraba ansioso en el aeropuerto y con el corazón en un puño.
Hoy al ver la hermosa luna que nos alumbra, solo vienen a mi mente recuerdos de esos ayeres...
Lo había decidido, a pesar de los pesares y de todas las consecuencias, iría a recoger a mi mujer, a mi compañera de vida y con quien después de terribles discusiones estábamos al filo de la ruptura. A pesar de los riesgos y las vicisitudes estaba dispuesto a arriesgarlo todo por ella. Iría a recibirla, no con bombo y platillo, con los brazos abiertos pero con la sobriedad propia de un corazón herido y dispuesto a darle puntadas a las heridas de batalla. La tomaría para irnos a casa y arreglar nuestros asuntos como solo nosotros podríamos arreglarlos.
Sabíamos desde meses antes que su boleto estaba programado para ese día, a esa hora…no hay día que no llegue ni plazo que no se cumpla…debía llegar.
La luna brillaba en todo su esplendor y el cielo estrellado solo incrementaba mis esperanzas, cuando cada estrella titilaba y de vez en vez, alguna lo hacía con más intensidad que las otras, hasta que se destacaba de las demás y aparecía un avión…cada lucecita que se aproximaba y aterrizaba aceleraba el pulso, la respiración, e incrementaba la ilusión, pues me hacía pensar que estaríamos abrazándonos y diciéndonos que éramos unos tontos por haber peleado a pesar de amarnos tanto.
La llegada programada a las 18:30 hacía más angustiante la espera, pasaban los minutos sin tener noticias de la llegada de mi musa. Llegada tras llegada al hangar de vuelos internacionales y nacionales, mi corazón palpitaba con más fuerza a medida que veía salir a los pasajeros de la aduana esperando distinguir la silueta o cabellera de mi amada. Mi oído se agudizaba para oír cualquier aviso del altavoz del aeropuerto, me aprendí de memoria los avisos de las pantallas azules que mostraban las llegadas, destinos y números de los aviones.
Dieron las 7:30, 4 aviones llegaron y ella no aparecía; las 8:00, 3 aviones llegaron y en ninguno venía ella; las 8:30, era extraño que no llegara; las 9:00, no era posible que su avión se desplomase…no era posible. Finalmente a las 9:30 me di por vencido…..no llegaría…mi corazón palideció cual si hubiese recibido la estocada mortal…esto solo era el comienzo del final, crónica de una muerte anunciada.
Que eterno es el tiempo cuando se espera al ser amado, que cruel es la espera en un aeropuerto donde cada avión contiene la esperanza de llevar en su vientre a la persona esperada…todo esto, en algún 15 de Diciembre como hoy, y en algún aeropuerto como cualquier otro….el amor agonizó...
Por: B e t a 4 2 6 | 16-12-2008 22:54:25