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mie24dic08

RODOLFO...|

Categoría: Crónicas del Averno

    Hola amig@s, aprovecho para desearles feliz Navidad y todas las bendiciones para el próximo año 2009. Esta será la última historia del 2008. Me voy de viaje a conocer Oaxaca y regresaré entrandito el 2009. Sin embargo, como chisme polar de última hora, no quise dejar de comentar con ustedes, público conocedors, una historia de superación y talento, una historia que conmueve los corazones de los más incrédulos y acérrimos enemigos de la Navidad. Y porque no lo pidieron, aquí va la historia:

        


    De mirada turbia, ojos semicerrados, ceño fruncido, aliento marcadamente etílico y pasos errabundos, Rodolfo caminaba sin rumbo...

    No tenía trabajo, lo habían despedido varias veces, sus malos hábitos lo condenaban y lo delataban desde el principio como un vicioso, un paria, un mal ejemplo...un borracho.

    Intentó rehabilitarse varias veces, nunca tuvo éxito. Lo más cerca que estuvo de dejar el vicio fue cuando conoció a la madre de sus hijos, pero una vez con la presión de trabajar para alimentar a su familia, se refugió nuevamente en el alcohol.

     Sus hijos se avergonzaban de él, su esposa lo aborrecía, su familia le había dado la espalda, desalojado por no pagar la renta, y faltando un día para la Navidad, sin tener a donde ir, decidió caminar entre la nieve tocando de puerta en puerta para pedir trabajo o bien, un poco de comida.

     Nadie le daría albergue en las condiciones que estaba: sucio, con la ropa oliendo a una rancia mezcla de orines y alcohol, la barba rala y los dientes sin cepillar desde hacía varios días que andaba sin rumbo fijo.

     Esperaba el amanecer para recibir el calor del sol, pues tenía el cuerpo casi congelado por pasar la noche a la intemperie. La gente pasaba a su lado pero hacía como si no existiera, como si solo fuera parte del paisaje. Lo evadían.

     Sus pasos lo llevaron a una zona alejada de la ciudad, cuando de pronto vió una finca hermosa, rodeada de árboles y de muchas personas atareadas. El patrón, que parecía un señor barbón, canoso, panzón y vestido ridículamente como una botarga, tenía la mirada bondadosa y una risa estruendosa. Se acercó. Se miraron.

     Rodolfo dijo: Hola, mi nombre es Rodolfo, no tengo a donde ir y busco trabajo para comer.

     El patrón respondió: Pues estás de suerte, mi trabajador estrella cayó enfermo y necesito a uno más en mi equipo para esta noche. Será una noche larga, de mucho sudor y esfuerzo, pero serás recompensado durante todo el año. ¿Qué dices? Necesito a alguien de muchísima confianza, un líder, alguien que inspire a mi equipo de trabajo. Y tu tienes ESO que se necesita, se te nota.

      Rodolfo sintió que esa era una oportunidad maravillosa, sin embargo, se sentía miserable, poca cosa. Sentía que el saco le venía grande, pero su necesidad y el hambre eran superiores, así que asintió con humildad y se puso a las órdenes del patrón.

      Los otros miembros del equipo lo miraron con excepticismo, ¿cómo iba un borracho a ser su lider? ¿Un vago sucio sería su guía? Empezaron a protestar. El patrón les dijo: "Él, más que ninguno otro, tiene lo que se necesita para ser un líder.". Se miraron perplejos. Continuó: "Tiene la humildad del que ha sido pisoteado y conoce la adversidad. Tiene el temple del coraje por haber soportado el desprecio y seguir adelante. La fuerza para pedir trabajo a pesar de que pudo dedicarse al robo, pues grande era su necesidad. Tiene hambre y sed de confianza, pues nadie le da ni una migaja de fe. Pero yo, que conozco los corazones, sé que él no me defraudará ni a mí ni a Ustedes si todos lo hacemos sentir amado y confiamos en él.". Los demás asintieron.

    Rodolfo fue ensillado con los demás renos y partió guiando la carroza de Don Nicolás, cargado de despensas para las familias pobres que esa noche pasarían hambre. Siempre sería conocido como el reno de la nariz roja, el reno del tufo alcohólico, pero también, el favorito del patrón.

    Rodolfo nunca se rehabilitó. Todo el año y cada Diciembre, previo a tirar la carroza, se pone sus buenos alipuces pa aguantar el frío, y otros chupes más en el camino pa aguantar la desvelada. Finalmente los renos decidieron que a pesar de ser bien viciosote, era re buen cuate y pos de vez en cuando también le entran a las cawas, hasta quedar todos patas pa arriba. Esa es la verdadera historia de Rodolfo el Reno de la nariz roja... 

    Abrazos muy cordiales para tod@s, y pos aprovechando las fiestas, hay que ponernos la de Rodolfo....Salud y larga vida!!



Autor: Abogado del diablo | Comentarios (1)

1 COMENTARIOS

jajajaja como me has hecho reir con tu cuento. Has humanisado hasta la ignominia al reno de la canción de Santa Claus.!pobre animal, por eso está rojo como la grana y de un brillo singular!

Por: Esther Cabrera Martínez | 09-01-2009 12:19:19
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