
Para los cuatro puntos cardinales que orientaron tan corto tiempo mi existencia, gracias por haber estado ahí.
Siempre he pensado que los seres humanos somos en mayor o menor medida influenciados por la gente que vamos conociendo en este caminar que es la vida.
Adoptamos gestos, frases, formas de hablar, gustos para comer, vestir, lugares a donde ir, conductas, formas de pensar, ideologías y hasta alguna que otra convicción.
Tomamos la formación básica de nuestra familia, y en nuestro camino vamos conociendo muchísima gente que irá contagiándonos de su persona, a veces sin darnos cuenta adoptamos muchas “esencias” de esas escuelas ambulantes, que nosotros decidimos que aprender, y que no.
¿De que otra manera me podría explicar todo lo distinta que he sido a lo largo de mi vida? A los seis años, ya con una personalidad totalmente desinhibida, debido a mi gran convivencia con adultos; comportándome igual o peor que un niño, jugando fútbol o visitando diariamente los lugares en donde por una monedita podías jugar Street Figther. O cuando en la secundaria, todas mis amigas comenzaban a maquillarse, y yo, aunque aparentaba tener 10 años, también lo hacía, a pesar de parecer que me disfrazaba para un festival de primavera. ¿Que decir de la época preparatoriana? En la que por no tener unos tenis de marca, como todas mis amigas, prefería no asistir a la escuela el día que me tocaba deportes. Y ni hablar de la época en que comencé a frecuentar amigas metidísimas en los coros de iglesia, y llegue a apasionarme tanto, que el pertenecer a un grupo juvenil ya no me era suficiente y tome la decisión de intentar ser religiosa. De este modo se agregan mis visitas de misión por Chiapas. También por supuesto el momento en que descubrí que la misión era bella, pero la hormona me impedía vivir célibe. De ahí, a la época en la que mis compañeras de trabajo, todas ellas en edad casadera, parecían “decorarse” día a día para lucir bellas en el aparador, dispuestas a ir al altar con el mejor postor. Obviamente después de esto, llega mi vida de casada, y con la clarísima influencia de mi estado civil, mis amistades e intereses se movían alrededor de querer ser la esposa ejemplar, esto incluía, casi incendiar la cocina, al intentar preparar un guiso sencillo. Luego llega el papel de la mejor madre, en ese intento decido aprender a tocar guitarra y convivo con gente mucho más joven que yo, y mis gustos por la música se tornan más actuales, creo que a mis 25 ya se mentía como de 50.
Y PUM!!!!! Llega El Peor Blog a mi vida, me da una sacudida y me hace reaccionar, y reparar en que soy muy joven, mis diversiones, intereses y actividades, cambian y nuevamente influenciada, positivamente ¡claro!, estoy aquí escribiendo estas líneas para quienes seguramente, ya dejaron su imborrable huella en mi influenciable vida.
Tal vez, no a tal grado que en la mía, pero estoy segura. Que en tu vida ha habido personas que han colaborado a dirigir tu rumbo hacia un lado u otro.
Pero… ¿y tu? ¿Qué tipo de influencia regalas cada día?
Me acuerdo de la universidad, cuando me juntaba con los peores estudiantes, yo era uno de los peores y cuando el grupo era de buenos estudiantes, yo también lo era.....
Me hiciste acordar de mi abuelita, que a solo meses de su muerte, siempre dijo cuando le preguntaba : "hola abuela, cómo estás?".... ella siempre me contestaba "muy bien, perfectamente bien"..... (debió ser verdad, pues casi llega a los 100 años..)
En ese sentido, siempre que me preguntan... "cómo estás", respondo lo mismo y eso hace que la persona que me pregunta, le parezca buenísimo que hoy día (por todos los problemas del mundo de hoy) alguien pueda responder así, sin titubear.... y en cierta forma se contagia de ese “positivismo”…
oooh ¡¡ ooohhh mi querida Rosy , tienes la escritura llena de razón y qu bello es cuand o en la vida conocs a personas que mas que una influencia tedejan una enseñanza la cual te permite respirar en linea paralela con el universo...
un saludo muy grante pa ti *_*
Hermosa Roxy:
¿Somos influenciables o somos el reflejo de alguien?
En una novela de Kundera, uno de los personajes se sorprende de un gesto de otro, que él siente le pertenece a otra persona.
Será que somos la repetición no sólo de la gente que conocemos, sino de tanta otra que nos ha precedido, y lo que hacemos forma parte de la misma naturaleza humana.
Quiero pensar y creer que sómos únicos, pero al mismo tiempo me alegro tanto de formar parte de otros.
Me encanta pensar que en mi confluyen tantas cosas y que incluso personas que tengo tan poco tiempo de conocer ya son parte de lo que soy.
Gracias por ese trozo de humanidad que se encuentra en mi interior, gracias por tantas pequeñas cosas.
Es un gusto haberte conocido.
Un abrazo, y una sonrisa siempre.
Bella Dama:
En verdad que tienes mucha razon, la gente que nos rodea forma parte en nuestra vida y de alguna manera inexplicable, gente a la cual solo conocemos por su forma de escribir se vuelve parte importante!!! gracias por compartir tus vivencias con nosotros.
Te envio un fuerte abrazo y hasta pronto.
Por: Mario B. | 13-12-2005 14:00:40