
“El ser humano nace, crece, se reproduce y muere”, escuché decir a Miss Ofelia más de treinta veces durante el curso de tercero de primaria. La mayoría del tiempo no puse mucha atención en lo que seguía después en su discurso porque estaba demasiado preocupada en hacer planes para hacer explotar pilas en el recreo o pegando chicles en las bancas de mis compañeritos, como para ponerle atención al sermón de una señora cincuenta años mayor que yo, y con más bigote que el de mi hermano que ya andaba por los quince.
Ya en quinto de primaria, Miss Rosy llevó a todos los chamacos imberbes y chamacas impúberes a un salón donde nos contaron de la importancia del uso de “métodos de prevención” (sí, así nos dijeron). No faltó, por supuesto, el escuincle que infló un condón para empezar un volibol “saloncero” con el que se ganó una hora más tarde en el colegio haciendo planas estilo Bart Simpson.
Para la secundaria, ya era obvio que, como mujer, ya te tenía que haber bajado. (¿Todavía no te bajaaaa?). Si todavía no menstruabas, tenías que fingir y decir con la frente en alto y una sonrisa estúpida en la cara: “Claro que a mí ya me pasó”. (Aún no entiendo por qué debe una sentirse orgullosa. ¿De cuándo a acá es agradable que te duela todo el cuerpo nada más porque ya no eres una niña? Porque, trust me, en lo último que piensa una es en que ya tiene la posibilidad de tener hijitos. Clichés y más clichés.)
Después vino la secundaria llena de amigas y secretitos cómplices, recaditos de me-gusta-fulanito-pero-no-le-digas, con la esperanza de que la amiga en cuestión fuera tan chismosa que le dijera al mentado escuincle para que éste último dejara de verte con ojos de amiga para verte como su posible novia.
En la preparatoria, las cosas cambian. Los primeros romances pasan en todos lados. Besos furtivos detrás de las escaleras y las amigas diciendo que sutanito como que ya quiere algo un poquito más denso que un besito de pollito. Y una, como buena amiga valemadrista, rebelde, desobediente (y para qué negarlo, también gorda), impulsa a las demás a hacer tal o cual cosa y una acaba con una microempresa de mentiras anónimas.
Vienen un par de novios e historias inconclusas. Después una se enamora tan perdidamente que, por confiar a ojos cerrados, acaba con el corazón destrozado, las vísceras volteadas, la mano izquierda llorosa, y unos sesos que se rehusan a creer en los compromisos.
A veces me pregunto qué hubiera pasado si, a mis 8 años en tercero de primaria, hubiera puesto atención a lo que Miss Ofelia decía. Tal vez era importante saber lo que contenía el sermón después de “El ser humano nace, crece, se reproduce y muere”. Incluso es probable que ella haya comentado que se estaba analizando una teoría donde se incluían, en la frase pegajosa que repetía constantemente, el sinsabor del desamor.
Tal vez debí haber puesto más atención.
(Feliz 14 de febrero.)
Pos' sí, estoy de acuerdo con su abuelita Sr. Tamal. Nadie aprende a evadir los golpes hasta después de dos que tres cates, igualito que el "bots" (léase: box), pero una advertencia ligera no me hubiera caído mal!
Buena vibra!
Totalmente de acuerdo con el tamal, nadie experimenta en cabeza ajena. de nacer, crecer reproducirte y morir, solo me falta experimentar la muerte. Pero para eso, falta un bueeeeeeen rato. Excelente post princess. Muy peculiar forma de pensar sobre el 14 de febrero. me quedé: anonanado, como acostumbra a decir mi amigo el tamal. salu2.
¡Ay don niquelote! Qué bonito comentario me dejó usted. Lo de la muerte, pos ahí sí no sabría qué decirle. Hay unos que quieren vivir muchos millones de años; yo nomás digo que pasa.
Yo nomás insisto en que alguien debe saber la verdad de todo y yo no puse atención, carajo!
Jeje, gracias por el comentario. Es usté harto encantador... Buenitas vibritas!
Hola Princesa:
Definitivamente no puedo dejar de admirar lo que escribes. Alguien, en mis buenos tiempos me dijo que son pocas las personas que tiene el don de plasmar en un escrito la realidad, con sus respectivas obviedades y salvedades... Tú eres una de esas personas. Lo bueno de tí, es que lo haces de una forma tan práctica ypor demás divertida que aunque no séan las de un sermón, logras que las palabras se nos vayan quedando en la memoria...
Un abrazo grandote y mucho agradecimiento a los dioses por haberme permitido conocer a alguien así como tú...
Gracias Sr. Mario, una vez más por sus comentarios. Todo parece indicar que he vuelto a escribir. Poco a poquito, pero ahí la llevo. Sin embargo, debo decir que comentarios como el suyo me hacen escribir más (tonterías, pero escribo).
¡Buena vibra Sr. B!
Por: Carlos El Tamal | 13-02-2006 03:35:11