
Cuando el Sol y la Luna eran un solo astro; en la tierra había paz y tranquilidad, todo prosperaba en un clímax suave y perfumado. El amor era abundante entre el Sol y la Luna; de ese amor nació una hermosa doncella llamada Lumah.
Lumah era el ser más encantador y hermoso sobre la tierra, sus cabellos eran dorados como rayos de sol, emanaba gran ternura y belleza como la Luna; era el ser más perfecto sobre la faz de la Tierra, además ella era la adoración del Sol.
Un día Lumah se encontraba triste porque, a pesar de su gran belleza, nadie se atrevía a acercarse a ella por temor al Sol, su padre. Tal era su tristeza que las flores se marchitaron y todo a su alrededor se opacó.
Mas allá de las estrellas en el cielo, un Ángel observó que alguien se encontraba muy triste y desolado; él decidió bajar a la tierra para consolarla. Aquél Ángel respondía al nombre de Raziel.
Raziel bajo y se acerco lentamente a Lumah; pudo percatarse de que aquella doncella poseía una gran belleza, siguió acercándose hasta tomar su hombro lentamente, Lumah volteó y Raziel quedo inmensamente perdido en sus ojos azules como el cielo y al instante se enamoró de ella. Ellos conversaron; mientras Lumah sentía gran confianza en Raziel, desapareciendo su tristeza poco a poco. Pasaron horas conversando. Lumah miró fijamente a Raziel y le correspondió su amor, ella se había enamorado también. Raziel extendió sus blancas y suaves alas, la tomó en sus brazos y la cubrió.
Era tal la felicidad que emanaban que todo floreció a su alrededor; pero su felicidad no duraría mucho, ya que el Astro Rey se encelo tanto que no podía ver a Raziel cerca de ella, decidiendo separarlos a cualquier costo.
El Sol advirtió a Raziel que dejara a Lumah, ya que no quería hacerle ningún daño; pero era tanto el amor de Raziel que le importo y no pudo dejarla. El Sol enfurecido le desgarró y quemó las alas de Raziel en señal de advertencia. Lumah no se atrevía a reclamarle a su Padre Sol. A pesar de esto, Raziel no se alejó; el Sol dejó caer sobre él sus rayos hiriendolo mortalmente; Raziel no cedió, era más su amor que su dolor.
El Sol al sentir impotencia de no poder separarlos, decidió sacrificar a su hija, convirtiéndolos en PIEDRA.
La Luna al ver tanta maldad en el Sol, decidió separarse de él y juro que cuando estuviera junto él de nuevo, solo sería para opacar su luz. La Luna sintió tanta compasión por Lumah y Raziel que los regresó a la normalidad, curó las heridas y las alas del Ángel, además, consintió que su hija Lumah estuviera siempre junto a él.
Desde entonces la Luna sale de noche, robándole un poco de luz al Sol para brindársela y proteger a los enamorados.
Este post es excelente, de verdad, felicidades... Los tintes de fantasía y lo mitológico son de lo mejor y siempre refrescan un espacio como este. Salu2.
aldols, no tengo palabra. Es un honor tenerte por acá. Espero sigas así, y nos permitas deleitarnos con palabras como esas.
me gusto mucho en verdad..cada quien tiene su propia historia..y la bella lamentablemente no todos la pueden ni quieren ver
me gusto mucho en verdad..cada quien tiene su propia historia..y la belleza
Un saludo.
Por: Reiki | 05-08-2006 23:36:40