
Ese día José
Arcadio se levanto aún con la resaca de la tertulia pasada, sentía retumbar su
cabeza, la inflamación en sus extremidades (un síntoma algo extraño que siempre
padeció por el exceso de alcohol), sentado aún en la orilla de su cama,
intentando controlar ese vaivén que el alcohol de su organismo aún le
provocaba, pensó en la noche anterior, no tuvo que esforzarse mucho, los
recuerdos se hacían presentes, pasaban frente a sus ojos como una película…
Intento pararse,
y una extraña sensación en sus pies se lo impidió, (su hábito-manía-costumbre
de nunca estar descalzo), busco en la penumbra de su habitación con la punta de
los pies las pantuflas de león que le había obsequiado su madre la navidad
pasada, y ahí estaban, mas lejos que de costumbre, o mas cerca de lo esperado…
Con la oscuridad
falsa de su habitación, miró el reloj, que con sus número rojos le hacia saber
que había dormido apenas tres horas -los ojos se le cerraron como si fueran
pesadas baldosas-, el sol comenzaba a asomar en el horizonte pero no lograba
traspasar la oscura y gruesa cortina de la habitación, y los recuerdos de la
noche pasada seguían corriendo por su mente, una sensación de opresión en el
pecho le impidió respirar por unos segundos, sofocado intentó pararse pero no
lo consiguió, en su respiración aún se podía oler el alcohol, sabia que eso
duraría más de que deseado, un sudor pegajoso le cubrió la espalda, bajo por
sus hombros, llego a la punta de sus pies, quiso hablar pero una saliva pastosa
se lo impidió… sabia que estaba mal… extrañamente mal…
Haciendo acopio
de sus pocas (muy pocas) fuerzas paseo por la congestionada habitación, tropezó
con zapatos, ropa, libros, y otras cosas que no logró identificar, hasta que
algo golpeo su cabeza, en ese momento intento abrir sus ojos, lo que le pareció
un esfuerzo sobrehumano, sentía que sus ojos estaban pegados, que sus párpados estaba
unidos con fuertes costuras… necesitó usar sus dedos para abrir sus ojos, una
imagen borrosa flotaba sobre su cabeza, ¿una silueta?, ¿una sobra?... ¡¡¡un
bulto!!!, pero que era eso que se tambaleaba, que se movía cual péndulo, espero
unos segundos para que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad y a la crisis
ocular por la que habían pasado…
No necesito
esperar mucho tiempo, enseguida pudo reconocer la ropa, esa playera de marca
que tanto le gustaba y que usaba solo en “ocasiones especiales” esos jeans
nuevos, “para la ocasión” y el cinto que rodeaba su cuello… su propio cuello,
en ese momento sintió como su cuerpo no era su cuerpo… se sintió flotando en su
habitación, sintió el cinto rodeando su cuello… en una fracción de segundo se
vio mirándose, vio su espectro asustado de si mismo, y su cuerpo oscilando en
medio de la habitación…
Y gritó…
Gritó desde el
alma, gritó desde las entrañas, un grito que le desgarró la garganta, y sintió
su saliva pastosa y el sudor pegajoso en su espalda y la opresión en su pecho y
los recuerdos regresaron, y el retumbar de su cabeza, y la inflamación… y
despertó… despertó…
…
Necesitó unos
segundos para reponerse del sobresalto, unos segundos y, sintió el retumbar de su
cabeza, la inflamación de sus extremidades… los recuerdos del extraño sueño regresaban
a él, junto con los de la noche anterior, se mezclaban, se fundían unos con los
otros y sintió un escalofrío que recorrió su piel, con mucho trabajo se levantó
y, sentado aún en la orilla de su cama, busco en la penumbra de su habitación
con la punta de los pies las pantuflas de león que le había obsequiado su madre
la navidad pasada, y ahí estaban mas lejos que de costumbre, o mas cerca de lo
esperado…
me encanta como relatas haces que uno se imagine cada detalle que va pasando que bien espero algun dia hacer eso .....
Por: p!kóN | 18-08-2008 00:12:00