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vie22jul05
¿De donde jijos llegaron...?|
Categoría: Todos son iguales... pero no hay de otros
El jueves 7 de Julio al checar mi correo pegue sendo grito cuando vi en uno de los mensajes GANADORA DEL PEOR CONCURSO “El Alumno supera al Maestro”, la verdad esa noticia me alegro el día, y estoy muy agradecida por tal reconocimiento y sobre todo por lograr la oportunidad de escribir y poder externar lo que pienso, soy nueva en este rollo y espero no defraudar al Comité de mentes ardientes del Peor Blog y principalmente a sus lectores, a propósito muchas gracias a ellos por todos sus comentarios.
Finalmente aquí estoy otra vez, ya con la cabeza fría después de gozar de fama y fortuna. Quiero comenzar recordando las palabras sabías de mi mamá, ya que siempre ha dicho que él que mucho abarca poco aprieta, y como yo quiero “apretar bien”… pues voy a retomar tema a tema lo tratado en el post anterior, empecemos por el principio, destrocemos… digo definamos al “Hombre”, que aunque no lo parezca es el tema central de esta sección.
La palabra “Hombre” es el nombre genérico para referirse a los seres humanos y también se usa como sinónimo de varón, que aunque suena muy very nice, no es otra cosa más que nombrar al ser humano de sexo masculino, que es diferente al femenino, es decir, a las mujeres (gracias a Dios), en forma psicológica, sexual y física, además por supuesto, de las distinciones de género atribuidas culturalmente, ya sabes, incluso desde antes de nacer se compra ropita rosa para las niñas o azul para los enanos, muñecas y carritos, tutus y tachones, etcétera, desde ahí empieza el calvario… aunque de los roles, características y diferencias entre hombres y mujeres platicaremos en otro momento, porque francamente es bastante amplio el tema.
Sigamos entonces, con nuestra definición, los filósofos griegos tienen una muy conocida que describe al hombre como “un bípedo implume” (quéééééé?) la verdad a mí me suena un poco raro el término, aunque, pensándolo bien y apegándonos a una traducción nacionalista se entiende como: “hombre o varón que en viernes deja de ser bípedo para ser cuadrúpedo después de todas las chelas que se echo con sus cuates, e implume, por supuesto, porque queda completamente desplumado después de pagar la cuenta.
Existen demasiadas teorías míticas, religiosas, filosóficas y científicas sobre el origen del hombre, desde aquella que asegura que surgió de la tierra como una planta, hasta que fue creado a imagen y semejanza de Dios en un trozo de barro, y esto la verdad no ha cambiado mucho, porque siguen conservando el barro en la tatema, porque es firme y resistente por fuera pero por dentro esta hueco (y esto, quiero aclarar que lo digo con todo cariño y respeto, estamos.). Los espiritistas afirman que está formado por tres partes, el cuerpo o ser material, el alma y el periespíritu, que une las dos anteriores, mmm… como la olla de barro, pero ahora con frijoles.
La ciencia también ha contribuido para descubrir este misterio y asegura que su origen son los “monos” (ja ja ja, perdón es que la verdad, no puedo más que reírme cuando veo la cara y el comportamiento de algunos hombres, y me pregunto ¿cual evolución?, sí todavía se portan como primates primitivos). Dicen que se distinguen por su mayor volumen craneal, falta de pelo y complejo lenguaje, osea, a parte de todo, cabezones, lampiños y faltos de entendederas.
Esta teoría, afirma que el hombre para llegar a ser lo que es hoy (?) fue pasando del Australopithecus, el Homo habilis, el Homo erectus, el neardenthal, hasta llegar al Homo sapiens, que significa “hombre que sabe”, caracterizándolo por tener locomoción bípeda y posición erecta (¡uyyy, que bárbaro!), además, de gran capacidad de aprendizaje, mayor inteligencia (en comparación con otros primates solamente eh!) y por su capacidad tecnológica, mostrando sus habilidades sobre todo con el control remoto de la tele, los super-mega estéreos para el carro, el celular, (que aparte de ser un instrumento de comunicación es un alcahuete por excelencia) y hasta las bombitas de aire, que no son precisamente para llenar las llantas del carro, verdad!?.
Creo que hasta aquí vamos bien, no?, bueno, también nuestro país ha puesto su granito de arena y enaltece al hombre, llamándolo “Macho o macho mexicano” y al respecto pues hay un chorro y dos montones, cuando escuchamos la palabra macho, inmediatamente nos remitimos a un hombrote, bien dotao, bigoton, de carácter de miedo, parrandero, mujeriego y con toda seguridad de que siempre tiene la razón, seguro de sí mismo y de sus atributos, de su virilidad y de otras muy notorias características, como pensar que su trascendencia llega hasta donde termina el elástico de su trusa.
En su ensayo El machismo en México, Vicente T. Mendoza, ilustra su análisis de la "idiosincrasia nacional" con las letras de canciones populares, corridos y cantares, como aquella que dice: “Borracho, mujeriego y parrandero. Nefasto, falso, enano y hablador. No estas dotado pa´lo que yo quiero, tu amor es muy chiquito pa´mi amor. Que sepa ser varón sin ser machista, que esté capacitado para amar. Machito sabe bien que aunque te asombre lo que te han inculcado está muy mal”, y establece una distinción entre dos clases de machismo, el primero y auténtico se caracteriza por el valor, la generosidad y el estoicismo; mientras que el segundo, básicamente falso y todavía común en nuestros días, se fundamenta en la apariencia, por ejemplo: Los hombres dicen que las cosas están cambiando, que se están rompiendo paradigmas y que ellos son más sensibles, lloran cuando ven una película de “amorsh”, se subliman con una canción de Luis Miguel o Reily, apoyan abiertamente y sin complejos al talento personificado en Jolette de la Academia, contribuyen en las labores domésticas, claro está, siempre y cuando no se entere ni su familia ni sus amigos, están convencidos de que la mujer tiene más valor y derechos, porque ya trabaja y tiene su cuenta en el banco, es autosuficiente, se compra sus garritas y se da sus gustitos, aporta a la economía del hogar, paga las cuentas, y como tiene lana y carro, pues adquiere más derechos, como ir por los niños a la escuela, ir al super, llevar a la suegra a misa o al doc., y hasta llevar a su viejo con sus cuates para que vean un partido de fut. Además de las apariencias también existe la cobardía, esta se esconde detrás de los alardes, ya sabes, muy sabrosos, pero a la hora de los carambazos... Así pues podemos diferenciar a los verdaderos machos de antaño y los machos bufones del presente.
Nuestros hombres aseguran estar dejando de ser machos, y se defienden con orgullo diciendo: "ya no golpeo a mi esposa", “Estoy a dieta…pero puedo ver el menú”, “Me hago cargo de mis hijos… cuando su mamá no está” “La última y nos vamos… porque me esperan en casa”, “No es lo que tu piensas… te lo puedo explicar”, “el futbol nos une”, entre otras tarugadas y cosas por el estilo, como pensar y actuar distinto, pero cuando le “intelijan” tendrán la opción de dejar que su cuerpo controle su cabeza.
La conciencia contradictoria de muchos hombres sobre sus propias identidades de género, su sentido y experiencia de ser hombres y machos, forma parte del caos reinante de sus vidas, afortunadamente, las cosas han cambiado y nuestros hombres de ser una plantita, un trozo de barro, una trilogía, monos, y machos, y están luchando por seguir evolucionando, tratando de estar siempre a la altura de las circunstancias, procuran hablar “correptamente”, combinar sus chones con sus calcetines, siempre lucir bien como recién salidos de un Spa, nos piden tips de belleza para verse cada vez más “wapos”, van con nuestro estilista con mayor frecuencia que nosotras, y todo para llegar a ser completamente “UN HOMBRE”… metrosexual, que es la última tendencia del hombre ideal, bien por ellos.
P.D No quiero cansarlos y dejaré para la próxima entrega el lado opuesto y complemento de los hombres, es decir, las mujeres, ahí les va “Agua puerca… pa´l marrano”…, agárrense mis chavas por que nos toca a nosotras.
Autor: flais | Comentarios (7)
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Por: Alberto | 23-07-2005 12:08:46