
Para Aus con afecto
Primero se fue el señor Gonzalo, luego le llegó el turno a Don Esteban, más tarde fue el licenciado Manríquez, después los nombres se fueron olvidando, poco a poco todas las figuras paternas desaparecieron...
Ce pequeño, me dejas sin palabras, sin aliento... entro rápidamente a tu blog, cinco minutos de receso en la oficina y me encuentro con tu bello y emotivo texto.
Gracias, sólo gracias...
Creo que todos alguna vez vivimos en la calle de La Esperanza, o por lo menos llegamos a transitar por ahí. No sé porqué razón, toda la gente con la que jugabas rayuela y avion con ese papel mojado, dejó de estar ahí. El papel mojado está ahora seco, y en la basura. Probablemente quisiste salir a buscarlos, aún con la ilusión de ver esas sonrisas, esas cuerdas para saltar, y de pronto te dabas cuenta que no estaban, pero que estabas totalmente solo, al ver esas caras frustadas, escasas de ilusión tras los vidrios sucios de las paredes donde moraban. Es cuando, sin mas opción, abandonas la calle de La esperanza, colaborando en el cambio de su nombre, con el sueño de parar en la calle de La Felicidad, sin pensar que seguramente terminarás en la calle de La Nostalgía, entre la Calle de La Resignación y el Blvd. de la Soledad, justo en frente del pequeño y muy angosto callejón, que casualmente se llama como aquella calle anhelada, el callejón de La Esperanza.
Mario B.: Gracias amigo, te contestaré con una frase que me parece genial "A veces la realidad es increíble y lo increíble se hace realidad", recibe uno de mi parte.
Aus: Que grata sorpresa leer tus comentarios, te agradezco lo que me dices, mi única pretensión, si es que la tengo, es saber que al compartir esto, se despierta en los demás ese recuerdo que todos tenemos dentro, esa cosa personal o interpretación única, me emociona saber que algunas veces así ocurre. Tú motivaste esta historia.
Niquelote: Me gustó lo que dices, ya veo que te remontaste a esa feliz época, no sé si siga existiendo una calle anhelada o si ésta haya mutado de nombre, pero al menos veo en ti ese deseo de conservarla, sigues manteniendo la ilusión. Continúa así.
Así como cuidamos (o al menos tratamos) de cuidar a nuestros niños pequeños, deberíamos preocuparnos por cuidar nuestra niñez, nuestra inocencia. A veces uno simplemente no encuentra el caminio de regreso a la calle Esperanza. Olvidar a Florecita, a los niños que una vez fuimos.
Esa es la peor de las tragedias.
Saludos, Ce Pequeño
En la memoria se graban los sucesos trágicos como la muerte de alguien que no lo merecía aun, los lugares donde esas cosas suceden quedan marcados como "malditos", "salados" y nos causan suspicacias y miedos. Sabes que creo que es? Que en algunas escenas de la vida se nso representa el horroso miedo a morir.
Un beso!!!!!!
Tienes razón Marthita ¿ya quedamos en que si puedo decirte así verdad? No concibo algo más triste, más trágico que el olvido, y algo que busco continuamente es encontrar el momento justo cuando yo perdí la inocencia, para poder recuperarla o reencontrarla, en eso ando.
Estimada Dra. Noemí: si alguien sabe de la memoria eres tú, te has convertido en mi gurú del conocimiento, en serio, disfruto tus comentarios y algunas veces me aterran, ¿cómo sabes que tengo pavor a morir? Y lo terrible es que este miedo lo tengo desde los 5 años, buen tema para otro post. Gracias.
Por: Mario B. | 25-08-2005 09:46:23