VOLVER ATRÁS
jue29sep05
EL BESO, LAS NALGAS, EL BAILE Y LA AMISTAD PARTE II|
Categoría: Crónicas y cuentos para desvelados
Pues ahí estábamos todos, echando taco, torta y relajo, ya habían llegado los últimos y los primeros intentaban huir, uno de ellos, el buen Sosa, así casi sin despedirse, ese día tuvimos la oportunidad de conocer su perfil antisocial (¿tiene otro?), pero alguien empezó con lo de tomarnos unas fotos, dejar constancia de hechos: “que acá en la fachada de la tortería, que en la calle, haciendo caravanas”, decían por aquí y por allá... en fin, fue la oportunidad de conocer nuestra lado oscuro... la parte del cuarto oscuro...
La sesión fotográfica tuvo su encanto, sirvió para demostrarnos que nadie está exento de una brizna de ego, de ese rasgo de inmortalidad que de manera tan excelsa reflejó Kundera, nadie puso reparos en hacer piruetas, “arriesgar” la vida, ser un niño de la calle, nada de eso importó, menos si atrás de la cámara estaba Cariño, ese fue el plus que necesitábamos.
Ya más relajados, es decir más tranquilos, con lo conciencia de haber cumplido con un rito tan importante, de haber dejado nuestras almas impresas o más bien digitalizadas, regresamos a nuestras respectivos sillas, a nuestra esquina, a las birrias, a ese diálogo entre comunes.
Debo decir, so pena de ser satanizado, que me tocó un lugar privilegiado, fortuito, excelente, la esquina triple X, la zona C, la del desmadre, el área del comedero, la parte insana, insatisfecha, remolona, la del “porquéaquíquenohabíaotromejorlugar”, eso me inyectó de nuevos ánimos.
No sé quién empezó con que “Vámonos, donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal”, me late que fue Divina y Cariño, quienes de pronto se proyectaron en su balcón y fue cuando escuché lo de las “NALGAS”, esa palabra, verda buena, es mágica, todos los objetos de“ LAS FAMOSAS” desaparecieron, en un momento nos quedamos o así lo sentí, flotando completamente desnudos, libres de pecado, por muy divinos que éstos sean.
Nuestros sentidos se hipersensibilizaron, de manera tácita acordamos la graciosa huida, a dónde iríamos, eso no importaba, sólo se sabía que alguien de nosotros, o todos, podríamos dar las “NALGAS”, claro, los del Grupo X, y es que Súper MartriX estaba presente, era parte de esa peregrinación, de ese éxodo humano compuesto por Árbol, DuVeth, Saquiel, Cariño, Divina y Niquelote, los demás decidieron seguir otra senda, no sé si buena o mala, correcta o incorrecta, pero distinta, eso sí, nos desearon y les deseamos suerte, conocíamos los riesgos y los asumimos, permítanme decirlo, gustosos.
Nuestro peregrinar inició desde el mismo instante en que salimos, jamás me imaginé los vericuetos, los pasadizos, las acechanzas, el laberinto de ese lugar mágico llamado Guanatos. Ni me pregunten por dónde jalamos, ni cómo llegamos a “LOS EQUIPALES” (ahora sé que se llama así, es lo bueno de escribir a destiempo), una cantina típica que el mejor adjetivo que la describe es una palabra hermosa y muy mexicana: chingonsísima.
Me gustaría describir este sitio: las puertas que te reciben son de dos hojas colgantes con visillos, en donde los de adentro te ven los zapatos y los de afuera pueden imaginarse casi todo, es de esos lugares donde apenas hace pocos años estaba prohibida la entrada para damas y también para mujeres, por fortuna los nuevos aires renovadores terminaron con eso, una ambigua bendición o una maldita paradoja, todo con ellas aunque se haya perdido la secrecía viril y los placeres de Baco sean ahora compartidos.
Pero déjenme continuar, no hay paso a las digresiones, en esta cantina se han escrito miles de historias, todas sus paredes están llenas de fotos, posters de equipos de fútbol, personajes de la farándula, boxeadores, divas y divos, que te reciben siempre con una sonrisa, al igual que sus meseros y cantineros, en un espacio donde difícilmente cabrían diez mesas de manera cómoda, ahí sobreviven más de 20, no digamos amontonadas con sus sillas, sino de manera acogedora, te hacen sentir como en casa, sólo faltó el aserrín para completar el cuadro.
Pero lo más importante de “LOS EQUIPALES” no son su escenografía, ni su sinfonola, es esa bebida concupiscente sabiamente bautizada como “NALGAS”, de un tono naranja de reminiscencias cebadianas, que te induce a recordar pasajes ya olvidados de esa adolescencia maravillosa que afortunadamente no termina de irse, y que te incita a retos que creías estaban en el pasado.
Pero ¿por qué “NALGAS”? Cuenta la leyenda, la imaginería popular, que hace muchos años, cuando todavía no recibía ese nombre esta santa bebida, que alguien osó desafiar los sabios consejos de no ingerir más de dos copeteados vasos, y simple y sencillamente al día siguiente las había perdido, había dado las nalgas que tan celosamente se mantuvieron inmaculadas hasta ese momento, desde entonces muchas y muchos otros, día, tarde y noche, disfrutan con esa mezcla divina como lo hicimos nosotros, sin saber a ciencia cierta su secreta fórmula, con la remota esperanza de darlas como ese primer afortunado.
No recuerdo si entre el feliz grupo alguien se atrevió a desafiar esta premisa, no me hagan decirlo, pero lo que si quiero comentarles es que el éxodo aún no había terminado, todavía estaba por desarrollarse lo que los parroquianos tuvieron oportunidad de ver y que ya forma parte de su anecdotario: “EL BAILE”.
Eso, si me siguen teniendo paciencia, lo contaré para la próxima.
Autor: Ce Pequeño | Comentarios (5)
VOLVER ATRÁS
Por: Rosy | 30-09-2005 13:45:06