
Mas desvelado no puedo estar, eso de organizar fiestas no es nada fácil y recoger un día después, mucho menos.
Me estaba acordando, de aquella noche de septiembre, donde ya entrando la madrugada, la ciudad pueblo kieto, cercanias con guanatos, estaba siendo presa del pánico eufórico por las leyendas de que en las calles circunvecinas a marfil el viejo, se escuchaba rondar, mientras lamentaba, una señora, que lastimosa voz gritaba por sus hijos, y arrastraba unas cadenas, mientras, jalaba una carreta un jinete que no tenía cabeza, por que se la había comido el chupa cabras, o mejor dicho, el chupa cuellos de las chivas.
Los chiquitos no podían dormir, los grandes no podían despertar, y a los medianos nadie los tomaba en cuenta, ¿porque nadie nos toma en cuenta?, bueno pues resulta que según las historias relatadas de boca a boca, más bien de boca a oídos, en ésta ciudad llena de misticismo, y mas contemporáneamente de guías de turistas, esta llena de leyendas, relatos, cuentos e historias.
Ruidos extraños se escuchan por los callejones, sobre todo en el cervantino, cuando los hoteles están muy llenos. Pero lo que nos compete en este escrito no es eso, si no aquellas almas perdidas que sucumben las noches tristes de los tiros de mina que rodean esta ciudad.
Aquel viejo de barba larga que me contó años atrás mientras yo estudiaba –iba a la escuela- cuando mi estatura era menor, que bajo las iglesias de la ciudad colonial había túneles por donde se conectaban entre sí, y servían de escapatoria para las épocas de la santa inquisición. No le creía ni la mitad de lo que decía, pensaba yo, eso de la inquisición solo son dibujos de los libros de historia de 4to de primaria, y ejemplo para juegos en el recreo y así ser torturados por las niñas del salón; ho! sorpresa cuando años después encontraron esos túneles en el centro de la ciudad.
A pero ya me acordé que iba a escribir, que tantas leyendas, relatos y miedo, que se esparcía por la ciudad, haciéndola aun mas lúgubre, mas fría, húmeda y mal oliente de lo que es, y resulta que ahora cambiamos todo ese miedo de niños de la primaria, por un miedo real, no sabemos a que hora nos tocan los balazos de Jalisco, las granadas de Morelia o los secuestros de todas partes.
Y para acabarla de chiflar, ahora ay que cambiar las placas de los coches por unas de coloras mas institucionales, no hay derecho diosito santo. Que dios nos agarre confesados, por cierto, ando rentando chalecos antibalas, y ajos contra drácula.
Que bueno que me recuerdas eso de las leyendas, con lo miedosa que soy pues tendre que rentarte algunos ajos, lo que no se si hay que tenerle más miedo a las balas que a que te muerda dracula, finalmente con dracula sigues viviendo por siempre y con las balas????, mejor restame las dos cosas.
Por: la doc vero | 24-09-2008 12:10:35