
Bueno antes que nada debo manifestar la elegria y buen humor (tan
escasos) que me provoca la llegada del OTOÑO y todas sus taciturnas
y ocres cualidades que nos trae,
entre ellas la remembranza y la
meditación.
Recordé que en la primaria
en la que estuve y como en la mayoria del país, se acostumbraba hacer el anuncio oficial del recreo
mediante una campana manual, y asi le
llamo yo, porque no se me ocurre como
clasificarlas ya que no entran en la rama en la cual pertenecen la campana de
la independencia, ni la campana de navidad,ni la campanilla de la garganta ni la pomada de la campana.. es
simple y llanamente: la campana
manual del toque.
El recreo fué,es y séguira
siendo un magnifico evento muy esperado por todos en el mundo, es un sinonimo
de felicidad de 30 minutos, es un alivio alimenticio, es tambien una ocación
propicia del romance en todas sus modalidades asi como un evento
social efimero de cada día de escuela.
Y que decir de la persona
encargada de dar esas campanadas más que celestiales, dios los bendiga y los
tenga siempre en su canija gloria.
El alumno asignado a dar “el toque” debía poseer ciertas
cualidades: Ser el alumno mejor portado, el mas estudioso y/o/u el que estuviera mas cerca de la maestra en
ese momento.
Era una mision tan importante como ir a buscar el santo grial y tenía un procedimiento muy
estricto que no era nada sencillo, y consistía
en tomar con la mano “derecha la
campana manual del toque” avanzar pausadamente entre las butacas de los miles de espectadores que no
despegaban la mirada de la campana y que ansiosos esperaban el recreo, llegar a
la puerta del salón y entonces, y digo,
solo entonces, salir corriendo por los
pasillos de la escuela agitando
vigorosamente la campana, cual brioso
corcel al viento, como un emisario angelical gritando “bienaventurados los
que oyen el toque”.
Yo siempre
veia con una fascinación a estos
emisarios, y me imaginaba cientos de
veces corriendo en camara lenta con
musica de vangelis de fondo (carros de
fuego) agitando mi manilla esparciendo
notas musicales que se enredaban en los demas niños
elevandolos en etereos espacios mientras todos reian y las niñas me aventaban petalos de rosas en
mi camino.
Un día la maestra
me señaló y me dijo: San
martín te toca dar el toque
¿¿¿yoooooooooo???? Casi me desmayo
fue como decirme ¡se gano un
auoooto!! El corazon me brincó y mil
colores invadieron mi rostro, las piernitas me temblaron y un calor
invadio mi interior, sin embargo me paré
y afronté mi destino, caminé
lentamente hacia el escritorio de la maestra, tomé en mis
manos una resplandeciente campana de
bronce verde y caminé lentamente entre
las butacas, era toda una
solemne ceremnonia, las miradas de mis
compañeros me dieron aliento y pude llegar a la puerta del salon.
Una vez en la puerta tomé
aire, tensé mis piernas y sali
corriendo como un proyectil agitando la campana en mi mano derecha, fue
tanto mi impulso, que mi cuerpo se adelantó a mis piernas o no sé si quizas alguna
fuerza divina queria que
volara y no me di cuenta, el caso
es que caí de panzazo en medio del patio
aventando por los aires “la campana manual del toque”, sofocado no me
podia mover solo atiné a dar bocanadas como pez moribundo y veia a lo
lejos como la campana yacía
inerte en el piso sin emitir sus notas de felicidad, como pude fui acercando mi brazo hacia ella
tratando de alcanzarla, como un soldado moribundo queriendo tomar su arma, la alcance, me incorpore y
nuevamente fui dando
campanadas, pero esta vez no de felicidad ni corriendo sino caminado
lentamente, todo fruncido por el dolor y
aguantandome las ganas de llorar.
Ese día la campana manual
del toque perdio todo su mitico valor y
de ahí en adelante careció de
importancia y las veces que me llego a tocar nuevamente
ni siquiera corri, es mas prolongaba unos segundos mas el toque y dejaba
que salieran al recreo solo hasta que yo
quisiera, eso era poder.
jajaja, qué chido post... En mi escuela habÃa chicharra, de esas eléctricas... Era la onda cuando el switch se quedaba trabado y no habÃa quién lo compusiera... A veces era más el tiempo que duraba sonando ese ruido infernal que el mismÃsimo recreo...
todo cambio, esto es elperoblog retro, hajajaaj ya lo habia olvidado,
En mi escuela salíamos también con una chicharra, lo que sí me trababa era que cuando estábamos formados para entrar al salón ponían la marcha de Zacatecas ¡la odioooo!!!!
Jajajajajajaja, La Marcha de Zacatecas... Jajajajajajaja... ¿Como cuando se la ponían al Perro Aguayo al momento de que iba saliendo de los vestidores para que le modificaran la frente noche tras noche en los rings de todo México?.... Jajajajajajaja...
jajajajajajajajajaja!!!! no ma....!!! eres re"sangrón miguelito..... yo no conocía nada de esto! para mi que es puro cuento!!!! nooooooo????? cómo puedes recordar esa campana???? yo solo recuerdo la "chicharra"....
Por: p!kóN | 23-09-2008 12:50:03