
La noche estaba hermosa, la luna en su cuarto menguante cubierta por un halo difuminado, solo incitaba al amor y la alegría propia de las fiestas decembrinas. Ayer fue 20 de Diciembre…y mientras bailaba alegremente, un recuerdo cruzó mi mente mientras bailaba en la graduación de Derecho, en el centro de convenciones, festejando con mis amigos, colegas y sentado muy, muy cerca de donde me senté en un día idéntico…
Mi musa estaba ilusionada con su graduación de Diseño Gráfico, sin embargo, dado que su familia estaba apretada con los gastos de apoyarla para su viaje de intercambio al extranjero, estaba dudosa sobre pedir dinero para comprar los boletos de la graduación. No lo dudé ni un momento, una ocasión así jamás volvería a suceder y es un momento único, especial, inolvidable y lleno de dicha que ningún estudiante ni su familia debe perderse, así que decidí comprar los boletos para nosotros y su familia. Estábamos en los preludios de la boda y estaba dispuesto a todo por hacerla feliz, por verla brincar de alegría al comprar los boletos y evitarle la molestia a sus padres.
Gasté el resto de mis fondos en comprar una laptop para poder mantenernos en contacto aunque fuera por el Messenger, sería difícil estar lejos el uno del otro y peor sería no verla, así que me pareció una estupenda idea que se llevara la lap para que se apoyara en sus tareas, y mantener contacto virtual en nuestros ratos libres. Aunque mis bolsillos estaban vacíos, mi corazón rebosaba de júbilo, fui amorosamente recompensado, y sobradamente feliz por compartir sus ilusiones.
La lejanía era un martirio, pero me confortaba verla por el Messenger. La separación solo sería pasajera y llegaría el gran día. La graduación. La imaginaba radiante caminando lentamente hacia las copas llenas de sidra, mientras los músicos recitaban su nombre por el micrófono, su familia y sus amigos aplaudiendo, ella con un vestido hermoso y su cabellera suelta, sus rizos cayendo suavemente sobre sus hombros y volteando a verme con una sonrisa enorme y bella mientras caminaba la pasarela del centro de convenciones para brindar por la culminación de su esfuerzo, el inicio de una nueva etapa y el agradecimiento a todos los que contribuimos en su formación.
Y así sucedió…llegó el gran día. Uno a uno sus compañeros fueron nombrados en el orden alfabético de sus apellidos, caminaron por la pasarela mientras recibían los aplausos que llenaban el aire de emoción y alegría…al llegar a la T…dijeron el nombre de mi musa…pero no apareció,…pasaron unos segundos…, murmullos de desconcierto entre sus compañeros que la esperaban… prosiguieron la lista y brindaron…una copa intacta llena de sidra quedó en la mesa sin poderse explicar a sí misma cómo había sido posible acumular tanta ilusión en ser bebida para un momento de dicha, y sin embargo, quedar desperdiciada en el frío y elegante vidrio sin ser paladeada. La sidra tuvo que asimilar la decepción y la fiesta continuó, se sirvió el banquete.
No habíamos coincidido en el aeropuerto, pero era imposible que renunciara a una celebración ansiada desde tanto tiempo antes. Armada de valor para enfrentar la realidad creada por sus propias decisiones, debía aparecer a dar la cara y hablar, debíamos hablar, y ella sabía que esa era la última oportunidad para coincidir, no tendríamos más pretextos después de esta ocasión.
Sentado en la mesa, esperando la llegada de mi musa y su familia, con la vajilla puesta, decidí empezar el primer tiempo, luego el plato fuerte…bebí una botella de tequila como si fuera agua, tenía sed y ni siquiera me sentí mareado…terminé el plato fuerte y bebí la segunda botella de brandy como si fuese coca cola…nada….seguía sobrio y había terminado las botellas que llevaba para celebrar…..no más festejo…esto era un duelo… pero sería uno memorable. La primera fiesta a la que asistía con la festejada ausente, la primera graduación en la que festejaba sin tener nada que festejar, y la última cena en la que pagaría $3,000 pesos por cenar en soledad un plato de sopa de champiñones y media pechuga de pollo con verduras semicrudas…sin duda alguna, la cena más cara y desoladora de mi vida...el amor murió ahogado por el miedo…un 20 de Diciembre donde el miedo a la verdad pudo más que el amor y el perdón…nunca más seríamos lo que fuimos antes...
Y sin embargo, ayer fue un día glorioso, lleno de dicha y felicidad, rodeado de amigos, abrazándonos y festejando, una nueva generación de abogados, de colegas y mejor aún, de amigos queridos con los que compartí los primeros años de mi carrera como abogado, de estudiantes a los que abría las puertas de mi hogar y mi oficina para que hicieran el servicio social, amigos con los que compartí preocupaciones y ayudamos a los clientes con sus problemas. Ahora, trajeados con corbata, los veía maduros y listos para afrontar los retos de la vida laboral: gracias Fuentes, gracias Alex, gracias Gustavo y gracias Shak por brindarme su confianza, su amistad y honrarme como colega.
No hay más dolor en los recuerdos…solo el olor de la sidra que esta vez no fue decepcionada…salud y larga vida amigos míos!!
Ijole, elliot, esas cosas no son failes, pero si no lo son sabe que estamos los cuates para cualquier cosa que le podamos ayudar, poca o mucha pero siempore a sus ordenes.
Por: zacarias Piedras del Rio | 23-12-2008 22:00:44